Libros recomendados por nuestro jurado

Los miembros de nuestro querido jurado nos irán recomendando diferentes libros para su lectura y disfrute.

Lo pasado no es un sueño, por Theodor Kallifatides.

Otro de mis escritores preferidos. La obra literaria de Kallifatides es como un manantial que nunca se seca. Lo pasado no es un sueño es una novela autobiográfica narrada con una ternura indescriptible; desde su salida de Molaoi, su pueblo natal en Grecia, – “La mano de mi abuelo era grande y tibia y no lloré. Él, en cambio, se secaba los ojos…Y así, mi abuelo me tomó de la mano y nos fuimos…”-  hasta su retorno, donde vuelve como escritor consagrado. Comienza con sus recuerdos de infancia en una Grecia de una dura posguerra, castigada por las consecuencias bélicas, describe sus amores, sus desengaños, sus incertidumbres, la imposibilidad de labrarse un futuro.

Nos lleva de la mano por su niñez, su infancia, juventud y edad adulta mostrando el profundo amor a su familia. Recuerdos que va ensartando como si fuera un collar de cuentas a medida que discurre el relato con una maestría que te deja con la boca abierta. Un encadenamiento de hechos perfectamente hilados, conmovedores, redactados con una sencillez envuelta en tules de nostalgia; la visión de un país mediterráneo, la historia cultural, política y social del país al que tanto ama, pero que no le deja ningún camino laboral ni personal. Su exilio a Suecia, país al que trata como de hogar también donde consigue consolidar su carrera literaria, donde forma una familia, nos brinda esta figura indispensable en las letras que, con una humanidad desbordante, nos invita a enriquecernos con una lectura que deseas que no acabe nunca.

Prosa sencilla, profunda sabiduría y perfecto manejo del lenguaje hacen que leer sus páginas te trasladen a otro lugar y otra época, hueles los aromas que describe, ves la naturaleza, te indignas, sientes lástima, y, sin embargo, te acerca a mirar la vida con esperanza.  

“Lo presente y lo pasado se fusionaban como dos ríos”; su país natal y su país de acogida moldearon a este gran escritor que hace estremecer con cada una de sus obras.

(Recomendación de Lola Sánchez)

Leyenda de sangre, por Luis Roso

Imprescindible la lectura de este relato que mezcla novela histórica y negra.

1922 Visita del Rey Alfonso XIII a la comarca de las Hurdes.
Una niña ha sido asesinada en lo que se cree que es un ritual de sanación. La investigación será llevada a cabo por un antiguo sargento del Ejército reconvertido en asistente de la policía, y conocido como Cristo, en el epicentro de este episodio tan relevante.

Una historia dentro de la historia, un retrato envolvente que nos guía por la Extremadura del siglo pasado con una elegante prosa imposible de pasar por alto.

(Recomendación de Myrian Rivero Rodríguez)

Serenata para Nadia, por Zülfü Livaneli

Nada hay más gratificante que no poder despegar los ojos del libro que tienes entre las manos. Y eso es lo que ha logrado Zülfü Livaneli, escritor turco, con Serenata para Nadia. Unas páginas que te acercan a una época no muy lejana en el tiempo, creando sensaciones agridulces, tiernas, desesperantes, tristes e, incluso, jocosas. Una historia de amor, una historia de espías, historias de nuestra Historia que se convierte en un no poder dejar de pasar las páginas, de leer y releer con ese punto de inquietud que nos absorbe al tener entre las manos algo tan espectacular como esta novela. Sin dejar de lado la magnífica traducción literaria de Rafael Carpintero, carente de artificios, Livaneli consigue tejer una urdimbre donde todos los hilos ocupan su lugar, donde no hay hilvanes sueltos. 

A través de Maya, la protagonista femenina, y  el alemán Maximilian Wagner, profesor de Harvard invitado a dar una conferencia en la universidad de Estambul, el autor nos pasea por esas historias de la Historia; recorrer la preciosa Estambul, esa “amante infiel” con sus huellas de un gran imperio; intrigarse con el porqué de la aparición de los servicios secretos turcos, británicos y rusos; descubrir cómo un grupo de profesores alemanes que huían del nazismo contribuyeron a crear el sistema universitario turco;  adentrarnos en los sentimientos humanos más íntimos revelando la capacidad o no para enfrentarse a la vida tras un pasado hiriente;  angustiarse por las atrocidades realizadas intentando imaginar la desesperación de tantas almas a bordo del Struma que vieron su final en medio de la sinrazón humana entre las aguas del mar Negro, frente a las costas turcas. 

 “Ajustar cuentas con el pasado, enterrar el dolor sufrido, las huellas de la barbarie humana”. Tantas historias entrelazadas en una prosa sencilla y atractiva se convierten en terapia narrativa dejando al lector sin espacio para el descanso de la lectura, como hormigas afanosas que no pueden parar con su labor.

Devorar esta obra es un deber. Y su relectura, casi obligada.

(Recomendación de Lola Sánchez)

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